Al leer que Bruselas permitirá que España devuelva sólo 2.000 de los 13.000 millones del 'céntimo sanitario', que estuvo gravando durante diez años los hidrocarburos y que el TJUE ha declarado ilegal, recuerdo otros casos en los que las arcas públicas recibieron ingresos de forma irregular y que después no se devolvieron.
No tenemos que remontarnos más de
un año para encontrar el ejemplo del “euro por receta” que, primero Cataluña y más tarde la Comunidad de Madrid
cobraron a modo de “repago farmacéutico”. Y es que el segundo caso es aún más
grave ya que se impuso mientras el TC suspendía cautelarmente el gravamen
catalán por sospechas de inconstitucionalidad, incumpliendo el fumus bonis
iuris o apariencia de buen Derecho. Tras ser derogados el Gobierno de la Comunidad
de Madrid regido por el Partido Popular ni siquiera se planteó, como no podía
ser de otra forma, la devolución de lo
ilegal, inequitativa e injustamente ingresado. Por su parte el Gobierno
regional catalán parece que sí lo hará aunque no ha aclarado mediante qué mecanismo.
Más flagrante aún es el caso del
impuesto negativo sobre las energías renovables, ya que tras prometerse fueron
retiradas de forma retroactiva, infringiendo la primera norma del Derecho:
irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o
restrictivas de derechos. Ello provocó
una oleada de denuncias contra España de inversores internacionales que,
muy probablemente, prosperarán.

Lo siguiente sera cobrarnos 1€ por pisar la acera.
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